Sonia Escribano

Sonia Escribano

La era post COVID

Hoy todas las miradas estarán puestas en EEUU y en esa inusual, casi apocalíptica, toma de posesión de un nuevo presidente, esta vez sin público, pero ante una de las demostraciones de fuerza más impresionantes del planeta.

Control sanitario deficitario

Debe de ser muy complicado pedirle a un político de este Govern que calcule lo que un pobre sanitario tarda en hacer un test de antígenos a todos los pasajeros de un barco.

Feria en tiempos de covid

La feria es un soplo de aire fresco para muchos padres que no saben cómo agotar a sus retoños los domingos por la tarde. Pero es que no estamos en un año normal.

El sectarismo de Vicent Torres

El señor Rodríguez Tur ha sido un magnífico presentador que ha hecho su trabajo de manera disciplinada y entregada. Si es de derechas o de izquierdas me importa bien poco porque yo le contraté para que presentara un programa del sector primario

La cigarra y la hormiga

Ni vacaciones, ni pluses por horas extras, ni hablar de ponerse malo, porque no se lo puede permitir. Tampoco se puede permitir hacer huelga, ni si quiera protestar.

De conversaciones

En política, como en todos los ámbitos de la vida, cuando te pillan in fraganti haciendo lo que no debes, lo mejor es bajar la cabeza, pedir disculpas e intentar ser lo más honrado posible.

La oportunidad del West

Pues la verdad es que hablando ahora contigo no sé por qué no lo hemos hecho antes», me decía Paquita Cardona durante la entrevista que le hicimos para el reportaje sobre el futuro del West End y que emitió la TEF el lunes.

La actividad en esta mítica zona de la localidad ‘portmanyina’ ha sido prácticamente inexistente esta temporada.

West End: de barrio apestado a oportunidad de oro

La directora de TEF analiza en un amplio reportaje la situación actual de una de las zonas más polémicas de la isla en un momento que, tanto empresarios del West, como vecinos e inversores, definen como «crucial» para una reconversión completa del barrio.

Que me congelen el sueldo

En un país en el que hay más de dos millones y medio de funcionarios públicos, más de tres millones de personas en el paro y casi nueve millones de pensionistas, por no hablar de la cantidad ingente de políticos que tenemos (muchos de ellos innecesarios), que salgan las cuentas para mantenerse a flote es un milagro.