Montse Monsalve

Montse Monsalve

Entre filántropos y licántropos

Es curiosa la metamorfosis que ha sufrido Amancio Ortega estos días, quien ha pasado de ser uno de los mayores filántropos de nuestro país a convertirse, ante algunos ojos, en todo un licántropo.

Cosas que no caducan

No caducan los amigos de verdad, el olor a café, un baño en el mar, una siesta interminable, el sabor de un bizcocho casero, una caricia, una carcajada tan honda que esponja la tripa, un libro o una canción.

Frágil

Tenemos que permitirnos ser frágiles para llegar a ser realmente fuertes.

Castillos de arena

Conozco a una bailarina recatada, a un cantante sin voz y a un cura sin vocación. Conozco a un médico sin pasión por la vida, a una trabajadora social racista y a un político ladrón.

Puto cáncer

Solo quiero recordarles a todas esas personas que están sufriendo el duelo penitente de las ausencias y del miedo, que nosotros, los que nos quedamos, vamos a enseñarle los dientes y a convertirle en una enfermedad que se cura

Hijos de la Constitución

Desde muy pequeña me he sentido afortunada por haber sido parte de la primera generación de españoles nacidos al amparo de la Constitución Española, o lo que es lo mismo, de la primera añada de ciudadanos llamados a crecer en un país seguro y libre.

Raíces que clarean

Los 40 no son los nuevos 30, sino el doble de buenos que los 20. Es ahora cuando sabemos qué no queremos, a quién deseamos tener a nuestro lado y qué cosas son realmente importantes

Saneamiento

Mi calle es hoy un contrasentido. Entrar cada día en ella es someterse a una pista de pruebas, a una yincana de trampas, a un ir y venir de coches sin rumbo que no entienden por dónde salir y por dónde regresar.

Bikinis de Amazon

Apesar de la posibilidad inversamente proporcional a su tamaño de que un bikini online nos quede como un guante, por algún motivo seguimos cayendo en las sibilinas redes de Amazon y comprándolos a golpe de clic, jugando así a una cruel lotería en la que soñamos que nos devuelven un cuerpo de ensueño por ciencia infusa.

En este hotel

Por eso, aunque la magia de Ibiza me tiene embriagada y me siento cada día más parte de aquí y a la vez más lejos de quien creía que era, no me acostumbro a ver rodar maletas tras la mirilla