Montse Monsalve

Montse Monsalve

Reencuentros

Aquí en mi isla, la de los excesos, el lujo, los precios por las nubes, los atascos y el bochorno, también hay sitio para comerse una ensalada en una roca, encerrarse en una terraza durante horas para evitar el postureo y repetir cenas en el chiringuito del barrio.

El fin de la involución

Tal vez esto sí que sea cuestión de género porque, salvo casos excepcionales, nosotras no violamos, nosotras no matamos y nosotras no golpeamos a nuestros congéneres con la saña con la que algunos primates lo hacen.

El lugar al que regreso en sueños

Aquel piso de la Calle Huelgas, que apodamos «juergas», era mi refugio y, probablemente por eso, cuando estoy estresada o me acuesto abrazada a preocupaciones, regreso a ese lugar donde todo era posible.

Indultados

Imaginémonos que los que cometieron un delito de sedición descubren que sumando se rema más lejos y abandonan así sus eslóganes amarillos.

Vacunada

Les confieso que llevo toda la semana más feliz que si hubiesen descubierto un tratamiento efectivo, rápido y seguro para perder diez kilos sin dejar de comer.

Soy señora

Ahora, cuando alguien comete la imprudencia de aniñarme el sustantivo, sonrío y le recuerdo que hoy, por edad y currículum, soy una orgullosa señora.

Historias de lavadoras

Una de mis compañeras de alquiler solamente nos dejaba poner la calefacción dos horas al día, hasta que tras aquel accidente me encontré con un enorme calefactor que encendía por las noches mientras nosotras pasábamos frío.

Miente Pinocho

Así es Baleares, una aventura diaria, una sorpresa normativa, una fantasía en la que cada día puede ocurrir algo nuevo y bizarro destinado a poner patas arriba nuestra propia distopía.

Volver a casa

Les escribo este artículo para compartir que no hay final, pero sí la palabra feliz y que por fin he vuelto a Aranda.