Montse Monsalve

Montse Monsalve

Volveremos a bailar

Yo, que soy cantante profesional de ducha y una de las personas que peor se mueve en una pista, no dejo de pedirle a 2021 que nos devuelva ese espacio de nuestras vidas que nos ha sido robado, porque sin abrazos es muy difícil concebir un buen concierto.

Las vacunas

La parábola de ‘Pedro y el lobo’ le va que ni pintada a un presidente al que cuesta creerse cuando la maldita hemeroteca, que en ningún caso se refiere a fake news, nos lo muestra engolando su voz de vendedor de remedios en televisiones.

A mis cuarenta y pocos tacos

Es ahora, precisamente ahora, cuando nuestra piel nos encaja a medida sin importarnos su talla, las arrugas adquiridas con la experiencia ni que se descubran las fisuras de nuestras inseguridades y vacíos.

Piensa en ella

Te acuerdas de cómo se reía de ti por pelar cada uva y quitarles las pepitas y lo contenta que se puso con la segunda copa de sidra, y se te nubla la vista.

No somos santos

¿Que me ves muy negativa? Lo siento, de verdad, pero es que hoy es el Día de Todos los Santos y no puedo evitar acordarme de mis padres, de las visitas que hacíamos los cinco al cementerio de Burgos y de cómo me permitían llevarle siempre un ramo de flores a Félix Rodríguez de la Fuente.

Este planeta de simios

Siento el spoiler para quién haya osado no ver esta película del 68, pero necesitaba una metáfora que explicase dónde estamos y a dónde vamos sin remedio.

Sin puentes

El miedo, la incertidumbre, los contagios, la desinformación, las decisiones erráticas y las cifras de muertos nos robaron el mes de abril, los cumpleaños, las bodas, los bautizos y comuniones, el verano, las vacaciones, los congresos, las clases, las fiestas sorpresa y hasta los funerales.

Bogavante triste de Navidad

Yo, que me sorprendo al ver los recuerdos que me sugiere Facebook de hace tan solo un año: saltando en un concierto, abrazada a un grupo de amigos o viajando por rincones exóticos, me siento ahora como Catherine Zeta-Jones en “La Trampa”.

Ortonazi

Atrevido, Vilas afirmaba que «la ortografía no es un adorno sino que es pensamiento, inteligencia, rigor y delicadeza» y que una falta de ortografía «es la cosa más triste del mundo»

Historias raras

Como en esos días que he vuelto a revivir entre las páginas de Bitácora de una distopía, mi estado de ánimo ha serpenteado cada mañana como una particular montaña rusa entre la alegría extrema, la emoción al borde del llanto y la ansiedad por sentir que de nuevo se nos escapan las certezas entre los dedos.